Yo, yo mismo y mi personal branding

por

El concepto de marca no es un término moderno u originado por el marketing. Una marca es una huella, una señal, lo que queda de algo o alguien cuando no está presente. Es la manera de identificar una imagen, un símbolo o incluso una persona con algo valioso, fiable y deseable. La Marca Personal o Personal Branding es, por tanto, la gestión consciente y adecuada de las percepciones, los recuerdos y las expectativas que deseamos generar en los demás.

Además, en el concepto Personal Branding, el término Branding implica saber crear una marca, introducirla, construirla, diferenciarla, posicionarla, extenderla y renovarla.

Aunque es un término que suele asociarse a trabajadores del Marketing y la Comunicación, toda persona está obligada a desarrollar su marca personal si desea ser un profesional competitivo en el mercado actual. E Internet se postula como el vehículo más adecuado para el desarrollo y difusión de dicha marca.

El currículum, tal y como lo hemos conocido hasta ahora, tiende a desaparecer o, al menos, ya ha quedado relegado a un segundo plano: el 78% de las empresas buscan a sus empleados en internet, y, lo que es más importante, basan, en gran medida, su decisión de contratar o no en la información que allí encuentran.

Por este motivo, los sujetos individuales, tal y como les sucede a las compañías, necesitan cualificarse para realizar una correcta gestión de su propia marca o, si disponen de los medios económicos para ello, contratar los servicios de una agencia que les desarrolle y administre su imagen en la red. Ésta es una práctica cada vez más extendida, sobre todo en personalidades de cierto empaque social y un poder adquisitivo medio o medio-alto.

Lo primero que habrá que hacer para poner en marcha la definición y promoción de nuestra propia marca, será realizar un análisis DAFO personal. Es decir, deberemos determinar cuáles son nuestras Debilidades (defectos), Amenazas (el resto de profesionales similares, en definitiva, competencia), Fortalezas (cuáles son las cualidades que podemos destacar, dónde estriba nuestra mayor virtud) y Oportunidades (hacia dónde podemos ir o dirigirnos para obtener los mejores resultados posibles).

Una vez realizado ese análisis previo, de conocerse a uno mismo y saber en qué entorno se encuentra, deberemos plantear una estrategia adecuada para darnos a conocer.

Ya hemos dicho que, casi en el 80% de los casos, las empresas acuden a la red para buscar información acerca de los futuros candidatos, por lo tanto, más nos vale que lo que éstas encuentren en Internet acerca de nosotros sea positivo. Del mismo modo que no descuidamos nuestra imagen cuando vamos a encarar una entrevista personal o cualquier proceso de selección offline, no debemos descuidarla cuando los procesos de selección se realizan mediante procesos online.

El mero hecho de no estar voluntariamente en Internet tampoco nos garantiza nada, debido a que, queramos o no, lo normal es que, de uno u otro modo, estemos presentes en la red. Y debemos hacer todo lo posible para que lo que las compañías encuentren de nosotros nos sea favorable. Se trata, por tanto, de utilizar los medios adecuados para construir una buena reputación online.

Tenemos a nuestra disposición multitud de herramientas gratuitas que nos pueden ayudar a estar bien situados en Internet. Los medios o herramientas por los que podemos promocionar y desarrollar nuestra marca en la red son, entre otros:

– Redes Sociales Profesionales. Actualmente es casi obligatorio estar en LinkedIn. Se trata de una red social creada exclusivamente para establecer relaciones de tipo profesional. Es un medio perfecto para que las empresas busquen profesionales y para que éstos se puedan dar a conocer.

– Redes Sociales Genéricas. Contar con un perfil en Facebook y/o Twitter, puede ser una buena opción para darnos a conocer. Tener un perfil generado con unas características concretas y seleccionar un tipo de contenidos y no otros, además de la información que compartamos, puede ser una buena referencia de cómo somos o cuáles son nuestros gustos, inquietudes…

– Por último, el desarrollo de un blog personal también puede ser un elemento a nuestro favor, sobre todo si sus contenidos son relevantes y se actualizan con cierta asiduidad.

Además de todo esto, deberemos conocer nuestro posicionamiento en buscadores. Al introducir nuestro nombre en Google tenemos que analizar y valorar en qué posición aparecemos y qué información nuestra es la que aparece.

Es decir, de nada sirve que tengamos un blog fantástico y que seamos grandes analistas de un determinado tema, si cuando una empresa nos busque en Google no hay ni rastro del blog y todo lo que aparece acerca de nosotros es una publicación en un Boletín Oficial que comunica que nos han puesto una multa, por ejemplo.

Es decir, además de generar contenido positivo acerca de nosotros mismos y monitorizar todo el contenido negativo que pudiera existir, deberemos cuidar cómo se posicionan los contenidos a nivel de buscadores.

En definitiva, el creciente aumento de la presencia de las empresas en Internet también condiciona los procesos de selección, de modo que las personas están obligadas a mostrar sus méritos y virtudes mediante una marca personal positiva y relevante.

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA ImageChange Image